¿Qué es una Campaña Electoral?

Campaña electoral
Las campañas electorales son procesos competitivos entre grupos políticos que, siguiendo reglas, buscan conseguir el voto de una mayoría de ciudadanos.

En las democracias modernas existen procesos competitivos entre dos ó más grupos políticos que buscan llegar al poder, siguiendo unas reglas determinadas en cada país. A este proceso que contiene una cantidad variable de esfuerzos y actividades por ganar la simpatía del ciudadano convertida en un voto, se le denomina Campaña Electoral

¿QUÉ ES UNA CAMPAÑA ELECTORAL?

Las campañas electorales presentan un sinnúmero de actividades que buscan, en una competencia directa, conseguir el respaldo de la mayoría de los ciudadanos que participan en la justa electoral. Para lograr tener esta simpatía, cada campaña acude a una variedad de técnicas y procedimientos que van desde la investigación territorial hasta la estrategia de guerra, pasando por el marketing, la publicidad y hasta  la psicología social.

Dentro de todo este abanico de saberes, existen al menos tres (3) competencias del conocimiento que hacen el núcleo mayor de una campaña electoral:

  1. El conocimiento territorial y del ciudadano.
  2. La comunicación y sus derivados (publicidad, marketing,  narrativa)
  3. El pensamiento prospectivo.

Toda campaña electoral en su accionar persigue conquistar el mayor número de adeptos que sean posibles de convertir en votos el día de elecciones, con tal de alcanzar un lugar en el poder y construir una mayor legitimidad social, a base de interpretar el sentir popular.

De otro lado, aunque los procesos electorales han tenido arraigo democrático en la mayoría de nuestros países occidentales; el cambio en la normatividad estatal, en los sistemas de gobierno y en las divisiones territoriales, ha hecho que el sistema político y con él, el sistema electoral haya tenido algunos cambios. Así mismo, con la modernización de la comunicación, la hyperconectividad y la aparición de la internet, las formas de emitir el mensaje y de sostener un diálogo con los ciudadanos ha cambiado sustancialmente.

De acuerdo a lo anterior, hoy se puede establecer una clara diferencia entre la forma tradicional o antigua de hacer campañas y las maneras modernas de adelantarlas.

Las campañas electorales tradicionales, estaban apegadas casi siempre a decisiones gruesas de cuadros políticos que se supeditaban a élites directivas en lo que hasta entonces eran los pocos partidos tradicionales. No existían confrontaciones tan personalizadas, sino más bien partidistas y casi siempre eran inamovibles los resultados en muchos espacios geográficos caracterizados por una ideología dominante. La parte discursiva, fuerte, retórica y poco específica en el diario vivir, sino más bien en los grandes temas del partido o como agentes de gobierno, era apenas el conducto natural en que el candidato posicionaba su mensaje plagado de ideología fuerte y de presencia partidista en sus propuestas. La radio era el canal favorito y las masas eran el personaje favorito de los caciques de turno, que constituían la columna de los partidos. Eran campañas de ideologías, de doctrina, de caudillismo, de líderes populistas que arengaban y rompían su garganta convocando a dicha masa.

Las transformaciones sociales de finales de siglo pasado trajeron consigo cambios naturales en las formas de procesar el quehacer político y el protagonismo del poder en la sociedad. La modernización, el desarrollo tecnológico, los avances en comunicación, las aperturas económicas y la democratización sirvieron como elementos coadyuvantes para que se gestara una mayor democracia, un mejor ejercicio participativo.

El primer elemento que se puede encontrar en nuestros países latinoamericanos es la aparición de nuevos partidos, productos de movimientos sociales de cambio.

Así pues, las campañas modernas empezaron a ser más competitivas, a tener más protagonistas en contienda y a buscar mayor entendimiento de la realidad ciudadana. Con el pico actual de las nuevas tecnologías de información y comunicación, los medios y canales para buscar emitir un mensaje, para posicionar propuestas y para conectar con el electorado han pasado de cero a un millón en sólo dos décadas. El protagonismo aquí se volvió al ciudadano, a la persona y sus planteamientos; el medio común, el universo digital y las formas, bastante conexas al marketing y la persuasión.

Sin embargo, a pesar de todos los cambios, las campañas políticas tienen un tiempo de ejercicio del conocimiento sobre el territorio, la población, los temas importantes y la lucha intrapartidista; y luego está el tiempo ‘electoral’ que por Ley establece reglas particulares en cada país, sobre la duración, la participación en medios, además de definir bajo qué reglas se hace el ejercicio directo de comunicación y la publicidad política, el proselitismo, la movilización y por último el día electoral, día D.

Por último, valga anotar que si bien las campañas políticas y electorales cambian de un país a otro, la gran mayoría de sus variables se conservan como un gran núcleo: un candidato, un territorio, un mensaje a comunicar,  unos procesos de captar adeptos y un día electoral con reglas específicas. Es claro que la realidad local en cada caso le da la especificidad a cada proceso, pero es también claro que a pesar de las diferencias territoriales, se han establecido unos procesos estratégicos afines a todas ellas.

Eso sí, en casi todo proceso, aunque a posteriori algunas veces se diga lo contrario, el objetivo de una campaña política siempre será GANAR.

BigHache

💛 Jo, Shaden y Max - 🏅 Mejor Estratega Político de Tierra [Acopol 2019] - 🎙🎖 Trainer de Éxito